El uso Mágico de las Velas


En esoterismo, las velas forman una parte esencial y muy importante a la hora de ayudarnos a obtener un fin.

Las velas que se utilizan para efectuar rituales, o trabajos de magia, se dividen en tres grupos: de OFERTORIO (Es la parte de cualquier ritual, en la cual, antes de consagrar se hace una ofrenda ), ASTROLÓGICAS (Lo relativo a la astrología, que tiene que ver con lo desconocido y mundos paralelos, y la Luz) y de ALTAR (Montículo, piedra o construcción elevada donde se celebran ritos religiosos como sacrificios, ofrendas, etc.).

Son iguales y se les conceden la misma importancia; aunque con un significado distinto.

- Las velas de OFERTORIO Representan la fuerza y el deseo que se quiere imprimir, los estados que queremos modificar. El color depende de la voluntad en la consecución del ritual. Por ejemplo, velas rosadas para recuperar la dulzura perdida en la pareja o verdes en casos de sanación.
- Las velas del signo ASTROLÓGICO: Se las denomina también velas astrales. Representan a personas, objetos, hacia quienes va dirigido el ritual, al propio oficiante . El color varía de acuerdo con el signo de; si se trata de personas, objetos, edificios, etc. Cuando se desconoce cuál le pertenece, se utilizará el color blanco.

Sus correspondencias son las siguientes:

Aries, rojo. Tauro, verde. Géminis, amarillo. Cáncer, blanco. Leo, naranja. Virgo, marrón. Libra, rosa. Escorpio, rojo. Sagitario, púrpura. Capricornio, verde oscuro. Acuario, azul eléctrico. Piscis, lila o verdemar.
Cuando se prepararan ciertos rituales para los que sea necesaria la intervención o ayuda del astral, el oficiante debe encender una vela con el color de su signo y de esta forma atraerá la energía astral adecuada.

Cuando vayamos a trabajar o efectuar un ritual, las velas que usaremos serán de color blanco. Su ubicación será en la parte posterior del altar o de la mesa sobre la que trabajaremos. Se pondrán dos y las preferentes son las fabricadas con cera de abejas. Éstas representarán a Dios, a los Ángeles, al reino espiritual, y Ser de Luz, que serán nuestro Oráculo a través de los que recibiremos las respuestas o favores pedidos. Son las primeras que se encenderán (siempre con cerillas de madera) y las últimas en apagarse.

A nuestro altar o mesa de trabajo le cubriremos con un paño o tela que será el aislante de cualquier energía de la tierra, y que puedan influir en nuestra "comunicación" con las deidades u Oráculo. En ocasiones sobre el altar se situarán estampas o figuras representativas de la deidad, Santo o Ángel. Es importante tener la precaución ante el riesgo de que suceda un incendio, por lo tanto las velas se colocarán, bien sobre un platillo, candelabro o utensilios especiales para ello. Por lo tanto nuestro altar o mesa de trabajo lo ubicaremos en algún lugar de la casa, donde las corrientes de aire no existan y alejado de cortinas o elementos que entren en combustión.

Nunca y salvo se indique o sea conveniente para el ritual, debe hacerse en Luna llena. 

La unción: Antes de comenzar cualquier trabajo o ritual, será bendecida con las Palabras de Poder y ungidas, para que lo solicitado surta efecto.
La forma correcta de ungir las velas es la siguiente:
•Se dividirá mentalmente o marcando con un cuchillo la vela en dos partes: la primera irá desde la base hasta la mitad y corresponde a la parte "negativa" y la segunda desde la mitad hasta la mecha, siendo la parte "positiva".
• Se mojará el dedo pulgar, dependiendo de si se es diestro o zurdo con un poco de aceite de unción (también vale el de oliva puro de primera presión), comenzando ésta desde el centro hacia la parte positiva, recitando la oración o conjuro y posteriormente desde el centro hacia la parte negativa, recitando la oración o conjuro


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