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Ritual para realizar un sueño



El secreto para hacer que tus sueños se cumplan es dedicarles tiempo y atención. Este ritual te da la oportunidad de poner toda tu concentración en un solo deseo para que al cabo de un tiempo esté tan henchido de energías que pueda materializarse.

Para hacer este ritual debes tener muy claro cual es el sueño que anhelas alcanzar, ya que puedes pedir solo uno cada vez que lo hagas. Es conveniente que realices antes una pequeña meditación pidiéndole a tu alma que envíe hacia tu mente la claridad que necesitas y, una vez que hayas decidido cual es tu sueño a cumplir, iniciar el ritual con verdadera confianza.

Este ritual será valido para una sola petición, pero podrás repetirlo en otra ocasión para pedir otra cosa. Nunca pidas dos cosas a la vez ni tampoco inicies otro ritual sin antes haber recibido lo que pediste en el anterior.
Recuerda que en el Universo todo está formado por energías, tus deseos también y no conviene disipar estas energías.

1.- Tendrás que respetar las leyes universales, especialmente la del libre albedrío de las personas – por ejemplo no puedes pedir “que tía Mary me deje toda su herencia” o “quiero que Juan me ame” – eso sería forzar las voluntades ajenas y está reñido con la ley de libertad. Pide alcanzar sueños que eleven tu alma, como estudiar algo que te gusta, tener una pareja que te ame (sin especificar nombre), o hacer un viaje hacia lugares mágicos.

2.- Tu sueño debe ser claramente expresado. Si ya hiciste la meditación para clarificar tu mente y sabes exactamente que es lo que deseas, debes expresarlo claramente al Universo, con puntos y comas. Por Ej: “Sueño tener una casa nueva, con un gran jardín donde los niños puedan jugar, con muchos árboles que me den sombra y muchas habitaciones para que todos vivamos muy cómodos y sobre todo quiero que este nuevo hogar me llene de alegría y felicidad”. Es solo un ejemplo, tú puedes soñar lo que quieras, respetando las reglas mencionadas.

Además de tener claridad con tu deseo, tienes que ser muy consciente de la responsabilidad que acarrea tener ese sueño cumplido. Prepara tu alma para el ritual y cuando estés lista reúne los materiales e inicia el ritual que consta de 21 pasos que pondrán a prueba tu perseverancia y sobre todo tus verdaderas ansias por alcanzar tu sueño.

Para realizar el ritual necesitas.

30 minutos diarios de disposición durante 21 días
1 cuaderno o libreta con cubierta naranja – puedes forrarlo tú mismo con tela u otro material.
1 lápiz de color negro totalmente nuevo, que no haya sido usado antes
1 vela de color naranja
1 cenicero, bandeja u olla de metal

Iniciarás este ritual el primer día del equinoccio – 20 de marzo – de Otoño en el sur y de Primavera en el norte, además contaremos con la poderosa energía del signo de Aries – Señor de los inicios – y solo tienes que agregar toda tu fe y perseverancia.

Tu petición puede ser emocional (tener pareja o una buena relación con tus padres, esposo o hijos), de orden material (un carro, una casa, una ampliación), o una aspiración personal (hacer un viaje, obtener un ascenso, hacer un post grado)

El primer día, cuando des inicio a este ritual, encenderás la vela y te concentrarás en tu deseo. Luego escribirás en tu libreta con cubierta naranja o dorada, estrenando tu lápiz negro, en la primera hoja, muy claramente y con todo detalle cual es tu deseo. El Universo no hace interpretaciones y no soporta las ambigüedades así que cuanto más claro y preciso seas mayor será la posibilidad de alcanzar tu sueño.

Luego escribes en la hoja siguiente: 

Yo – tu nombre completo – bendigo y agradezco a este pródigo Universo por concederme – tu deseo explicado con todo detalle – y luego firmas.

Ponle toda tu energía y visualízate cumpliendo ese sueño. Pasados 30 minutos apagas la vela y guardas tu cuaderno y lapiz en un lugar secreto.

El segundo nuevamente encenderás tu vela, abrirás tu cuaderno y leerás en voz alta tu deseo escrito en la primera hoja y luego escribirás con el mismo lápiz, en la hoja siguiente:  Yo – tu nombre completo – bendigo y agradezco a este pródigo Universo por concederme – tu deseo explicado con todo detalle – y luego firmas.

y así lo harás por 21 días hasta completar el ciclo.
Recuerda: primero lees en voz alta tu deseo con mucha concentración y luego escribes y pones tu firma.

Es importante que siempre guardes muy bien tu cuaderno para que nadie lo lea y energías ajenas afecten tu ritual.

El día 21 escribirás tu deseo como has hecho siempre y firmarás… luego arrancarás todas las hojas escritas – 22 en total – y las quemarás una a una en el cenicero o bandeja de metal mientras repites: 

Gracias Universo por permitirme alcanzar este sueño largamente acariciado, 3 veces.

Si, por alguna razón, olvidas hacerlo un día, deberás esperar la siguiente luna nueva y empezar todo de nuevo. No puedes interrumpir el ritual y si olvidas hacerlo es porque ese sueño no era tan importante para ti.

Para obtener mayor poder energético, en este ritual utilizamos la energías de los inicios, así que puedes hacerlo también para el año nuevo, en los comienzos de luna nueva, el día de tu cumpleaños o para los aniversarios de bodas, si tu deseo es con la pareja que ya tienes.

Disfruta creando desde ya tu realidad y recuerda que la vida es tu gran lienzo en donde vas pintando cada uno de tus sueños…

Ritual de alejamiento con pimienta negra y velas



La pimienta se considera en muchos lugares como un afrodisiaco y de hecho se utiliza en muchos rituales de atracción; pero del mismo modo que atrae, puede repeler, por una sencilla razón: atrae a nuestra vida lo que necesitamos, si necesitamos un amor, atraerá un amor, si necesitamos que una persona salga de nuestra vida, eso precisamente atraerá: la ausencia de dicha persona. Hoy quiero presentaros la versión reducida de un ritual muy poderoso para alejar de nuestra vida a esa persona que nos hace daño y que está convirtiendo nuestra existencia en una auténtica pesadilla.

Tal vez alguien se pregunte por qué no muestro la versión completa, la razón es muy sencilla, se trata de un ritual que se mueve en esa delgada y confusa línea que separa la Magia Blanca de la Negra, por eso, me puedo arriesgar a que alguien se sienta la tentación de traspasar esa línea y yo no quiero cargar con la responsabilidad moral de haber fomentado el uso negativo de la Magia. Como bien sabéis yo me rijo exclusivamente por las Leyes Herméticas, así que, del mismo modo que en mi blog no aparecen textos o conceptos que vayan en contra de dichas Leyes, tampoco voy a introducir trabajos opuestos a ellas. En ese aspecto soy muy egoísta, miro mucho por el bien de mi karma.


Este ritual se puede utilizar para alejar de nosotros a una persona (o personas) que nos están perjudicando seriamente. Puede ser un compañero de trabajo, un familiar o un vecino. Debemos ser muy sinceros con nosotros mismos y reconocer si esa persona no actúa de esta forma porque nos devuelve el daño que antes nosotros hicimos. Yo me refiero a esas personas que nos hacen la vida imposible sin que hayamos hecho nada contra ellas. Con este trabajo no buscamos devolver el mal que nos han hecho, no es una venganza, devolver mal por mal, se trata de conseguir que desaparezcan de nuestra vida. Voy a poner un ejemplo para que se entienda bien el tipo de efecto que se puede conseguir haciendo el ritual.

Vamos a imaginar que yo trabajo en una empresa en determinado departamento, tengo una compañera que habla mal de mí a mis espaldas, me ha enfrentado con otros compañeros de la misma sección, ha conseguido que los demás me hayan condenado al ostracismo etc. resulta que yo no la he hecho nada, al menos que recuerde, así que no entiendo el problema que tiene conmigo; tal vez he intentado hablar con ella y aclarar lo que sucede y no solo me ha negado que exista algún problema, sino que además los ataques contra mí han arreciado desde ese momento.

Con este ritual no voy a buscar que cambien las tornas y a partir de este momento sea esa compañera la que sufra el desprecio de los demás, lo que se pretende es que ella no vuelva a hacerme ningún mal. No se sabe cómo se conseguirá esto, puede que de la noche a la mañana su actitud hacia mí cambie y se vuelva más normal, no digo que se convierta en mi amiga del alma (aunque esto puede llegar a suceder), simplemente dejará de tratarme mal. Tal vez se traslade de departamento y ya no la tenga que ver, o incluso puede que reciba una maravillosa oferta de trabajo en otro lugar y la acepte, así que de este modo también saldrá de mi vida.

Los que trabajan con la Magia Negra, buscarían que esta persona fuera despedida, o sufriera una gran desgracia personal a modo de venganza. Insisto, aquí no encontrareis nunca ese tipo de trabajos. Tal vez, con esta versión del ritual de alejamiento, los efectos sean un tanto más lentos y tenga que repetirse unas cuantas veces, pero lo importante son los resultados y os aseguro que si se hace de forma correcta y, sobre todo, con fe, os sorprenderá lo bien que funciona.

Los materiales que vamos a emplear no son demasiado difíciles de conseguir. 

Utilizaremos: 

1 vela blanca, 3 velas negras, un puñado de pimienta negra en grano, no vale molida, aceite de lavanda, un plato y soportes individuales para las cuatro velas. 

Es aconsejable, no imprescindible, que el ritual se lleve a cabo en la fase menguante de la Luna, pero si no puede ser, no pasa nada, este factor sólo ayuda a potenciar los resultados, no es determinante. Procederemos con los preliminares habituales de cualquier trabajo mágico. Primero tendremos preparados todos los utensilios necesarios, también nos aseguraremos, en el lugar en el que vamos a llevar a cabo el ritual, de conseguir una atmósfera adecuada: luz tenue, ambiente acogedor y que favorezca un estado de relajación y concentración, pedir no ser molestados, desconectar cualquier tipo de teléfono que nos pueda distraer, etc.

Como ya sabéis, a mí me gusta siempre empezar cualquier trabajo mágico pidiendo guía y auxilio a aquellos seres espirituales a los que siempre me encomiendo, pero cada cuál que haga lo que crea oportuno. Empezaremos el trabajo concentrándonos en la imagen de la persona que pretendemos alejar de nosotros. Hemos de estar muy seguros de lo que queremos conseguir y, sobre todo, de que lo podemos conseguir. Empezaremos vistiendo las cuatro velas con el aceite de lavanda, primero la blanca y después las negras. A medida que vestimos cada vela, vamos repitiendo de forma constante :”(el nombre de la persona), me libero de ti” y mentalmente vemos como esa persona sale de nuestra vida. Lo podemos simbolizar como más nos guste, por ejemplo, viendo como esa persona camina hacia una puerta y, una vez que la atraviesa, sabemos que ya no va a volver, o cualquier otra imagen que represente ese alejamiento que buscamos, que cada uno utilice su capacidad imaginativa como crea conveniente.

Una vez hemos vestido las velas procederemos a colocarlas en sus respectivos soportes formando un triángulo equilátero con las negras y en el centro del mismo la blanca. Primero colocaremos la vela blanca, pero antes de introducirla en su soporte meteremos 3 granos de pimienta negra de tal modo que estos quedarán entre el fondo del soporte y el extremo inferior de la vela. Una vez colocada la vela blanca, procederemos a hacer lo mismo con las 3 negras. He incluido un esquema para que se vea de forma clara la disposición de los elementos del ritual y el orden de colocación de los mismos.

En primer lugar la vela blanca y luego haciendo el triángulo, las negras, empezando por la superior, como se ve en el dibujo con el número 1 y siguiendo después el orden de las agujas del reloj. Con cada vela negra se hará lo mismo que hemos hecho con la blanca, introduciremos 3 granos de pimienta negra entre vela y soporte. Después echaremos en el plato un puñado de granos de pimienta negra mientras decimos “(Nombre de la persona) que esta pimienta te aleje de mí”.

Después encenderemos la vela blanca y luego las negras siguiendo el mismo orden que hemos utilizado para la colocación, es decir, primero la que queda por encima de la blanca y luego las otras dos siguiendo el sentido horario. Mientras encendemos las velas vamos recitando una plegaria en la que exponemos nuestra petición, pongo un ejemplo, pero lo mejor es que cada persona utilice sus propias palabras: “Yo, (nuestro nombre) pido a las Entidades Espirituales que apartéis de mí a (nombre de la persona) ya que me ha perjudicado y vive de espaldas a las Leyes. Os pido que si (nombre de la persona) no ha de marcharse, a partir de ahora cambie su actitud hacia mí y mejore la convivencia”.

Después levantaremos el plato con la pimienta y lo iremos colocando encima de cada una de las velas negras, siguiendo la dirección horaria y empezando por la vela superior (la número 1 del esquema) diciendo: “(Nombre de la persona) que esta pimienta te aleje de mí”. Hay que hacer esto por tres veces, es decir tres recorridos completos partiendo desde la vela superior (la número 1) y siempre en dirección horaria. Después se deposita el plato con la pimienta dentro del triángulo formado por las velas negras, bajo la vela blanca, como podéis ver en el dibujo.

Una vez hecho esto, cerramos el ritual agradeciendo la ayuda prestada y los resultados (siempre hemos de agradecer de antemano, es la mayor prueba de fe), con una oración o frase que consideremos adecuada al caso. Dejaremos que las velas se consuman y cuando se apaguen, los restos de cera se tiran a la basura. La pimienta del plato se arroja lo más cerca de la casa que podamos de la persona molesta.

Si consideramos que la persona a la que vamos a hacer el ritual nos ha hecho mucho daño, o pensamos que nuestra fe es un poco escasa, tal vez debamos reforzar los resultados repitiendo el ritual. Esperemos que pase una semana entera para volver a hacerlo. Sigamos los mismos pasos, no es buena idea introducir cambios grandes, es mejor seguir el patrón que hemos creado en el primer ritual. Y, por favor, intentemos no anular los buenos resultados del ritual con pensamientos negativos al respecto. Si hacemos un trabajo mágico para alejar a alguien de nuestra vida y luego no dejamos de recrearnos mental y verbalmente en lo mal que nos trata, las cosas horribles que nos hace, etc., lo único que conseguiremos será neutralizar el ritual y otorgar más poder a la otra persona.

También recomiendo que, cada vez que estemos cerca de esa persona, procuremos no sentir odio ni resentimiento. Si, ya se que es difícil, pero es un sentimiento que solo daña a quien lo emite, al objeto de nuestro odio no le afecta lo más mínimo, repito, no le afecta. Hay quien pensará: “¡Ojalá fuera tan fácil! ¿Cómo puedo no odiar a alguien que me sigue haciendo daño?”. Bueno, yo no he dicho que sea fácil, pero tampoco es imposible. Propongo que, hasta que el ritual surta efecto, cada vez que os crucéis con esa persona, cada vez que os haga algo, digáis mentalmente y con pleno convencimiento: “Ya no tienes poder sobre mí, estás fuera de mi vida”, o alguna frase de similares características; repetirlo muchas veces, hasta que se convierta en una especie de mantra. Eso ayudará a ir desarraigando en vuestra mente la idea de que esa persona tiene el poder de haceros daño. Es todo cuestión de perseverancia.

Un par de apuntes más, aunque ya lo he mencionado en otras ocasiones, no está mal repetirlo de vez en cuando. Las velas se suelen vestir untando un dedo en el aceite y trazando cuatro líneas verticales comenzando desde la base de la vela, es decir, el extremo que se introduce en el soporte, hasta la parte superior de la vela. Recuerdo que, por los tintes que se emplean, las velas negras suelen arder más rápido que las blancas, así que no hay que asustarse ni preocuparse por ello. Y por último, recuerdo que para la Magia las cerillas siempre de madera, por favor.

Ritual para proteger a los hijos de un secuestro



En la actualidad, el secuestro de niños por extraños amenaza con convertirse en un problema de dimensión social. ¿Con qué finalidad? Es probable que muchos de ellos vayan a parar a manos de gente que no ha tenido hijos. Sea cual sea el terrible destino de esas inocentes criaturas, conviene estar muy atento al cuidado de nuestros hijos.

Lo mejor será avisarlos de que no deben hablar con extraños ni hacer caso de sus promesas, pero es mejor tomar todo tipo de precauciones para que no ocurran. 

Es necesario enseñarles a cuidarse de sí mismos, sin que por ello se conviertan en seres miedosos que rehuyen los demás.

Un ritual de protección para evitar un secuestro consiste en quemar cinco trozos de clavo en un plato pequeño y extender las cenizas por la frente, la barbilla y las mejillas del niño o la niña, recitando: 

«Proteged a (nombre) de los extraños y de su daño.» Esto extenderá sobre nuestros hijos un halo protector de los peligros.

Acto seguido encender una vela al divino niño para su proteccion esto lo puedes hacer cuantas veces quieras o creas que sea necesario. 

También puedes recitarle oraciones a los Santos que se dedican al cuidado y protección de nuestros pequeños el siguiente artículo siempre procurando tenerles una vela encendida en forma de agradecimiento por los favores recibidos.

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Santos para proteger a los hijos

Santos para proteger a los hijos



Se le dirige una oración a:

San Heraclio

Se  celebra el 8 de junio; muerto en 515; obispo de Sens, asistió al bautismo de Clodoveo. Cuando es necesario ausentarse dejando en casa a un niño pequeño, se le dirige una oración para pedir que vele por él, aunque sólo tras haber tomado todas las medidas de seguridad convenientes.



Santa Isabel:

Se le dirige oración  para que los niños no sean asfixiados por sus mantas. se celebra el 26 de febrero; muerta en 1270. Hermana del rey san Luis, se negó a ser emperatriz de Alemania y vivió en el convento de las clarisas de Longchamp, que ella había fundado.



San José de Calasanz:

Se celebra el 25 de agosto. Nacido en España, vivió de 1556 a 1648. Fue el fundador de una orden consagrada a la enseñanza primaria. San José protege la seguridad de los niños, sobre todo fuera de casa; es bueno acostumbrar a éstos a invocarle antes de emprender el camino de la escuela o de salir para jugar.



Santa Modesta:

Se celebra el 13 de marzo; muerta en 304. Niña que sufrió el martirio en Nicomedia con sus padres, Macedonio y Patricia, protege a las niñas pequeñas.



San Antonio de Padua:

Cierto día, cuando predicaba este Santo en Montpellier, una mujer fue a escucharlo dejando solo a su hijo. Jugando, éste cayó en un caldero de agua hirviente. Al regresar, la madre, aterrorizada, hundió las manos en el agua para sacar al niño. Éste no había sufrido mal alguno, pero la mujer se quemó dolorosamente los brazos. Este acontecimiento pone de relieve la gran sabiduría del santo: protegió al inocente pero castigó a la madre que había pecado por inconsciencia.

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