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Ritual de alejamiento con pimienta negra y velas



La pimienta se considera en muchos lugares como un afrodisiaco y de hecho se utiliza en muchos rituales de atracción; pero del mismo modo que atrae, puede repeler, por una sencilla razón: atrae a nuestra vida lo que necesitamos, si necesitamos un amor, atraerá un amor, si necesitamos que una persona salga de nuestra vida, eso precisamente atraerá: la ausencia de dicha persona. Hoy quiero presentaros la versión reducida de un ritual muy poderoso para alejar de nuestra vida a esa persona que nos hace daño y que está convirtiendo nuestra existencia en una auténtica pesadilla.

Tal vez alguien se pregunte por qué no muestro la versión completa, la razón es muy sencilla, se trata de un ritual que se mueve en esa delgada y confusa línea que separa la Magia Blanca de la Negra, por eso, me puedo arriesgar a que alguien se sienta la tentación de traspasar esa línea y yo no quiero cargar con la responsabilidad moral de haber fomentado el uso negativo de la Magia. Como bien sabéis yo me rijo exclusivamente por las Leyes Herméticas, así que, del mismo modo que en mi blog no aparecen textos o conceptos que vayan en contra de dichas Leyes, tampoco voy a introducir trabajos opuestos a ellas. En ese aspecto soy muy egoísta, miro mucho por el bien de mi karma.


Este ritual se puede utilizar para alejar de nosotros a una persona (o personas) que nos están perjudicando seriamente. Puede ser un compañero de trabajo, un familiar o un vecino. Debemos ser muy sinceros con nosotros mismos y reconocer si esa persona no actúa de esta forma porque nos devuelve el daño que antes nosotros hicimos. Yo me refiero a esas personas que nos hacen la vida imposible sin que hayamos hecho nada contra ellas. Con este trabajo no buscamos devolver el mal que nos han hecho, no es una venganza, devolver mal por mal, se trata de conseguir que desaparezcan de nuestra vida. Voy a poner un ejemplo para que se entienda bien el tipo de efecto que se puede conseguir haciendo el ritual.

Vamos a imaginar que yo trabajo en una empresa en determinado departamento, tengo una compañera que habla mal de mí a mis espaldas, me ha enfrentado con otros compañeros de la misma sección, ha conseguido que los demás me hayan condenado al ostracismo etc. resulta que yo no la he hecho nada, al menos que recuerde, así que no entiendo el problema que tiene conmigo; tal vez he intentado hablar con ella y aclarar lo que sucede y no solo me ha negado que exista algún problema, sino que además los ataques contra mí han arreciado desde ese momento.

Con este ritual no voy a buscar que cambien las tornas y a partir de este momento sea esa compañera la que sufra el desprecio de los demás, lo que se pretende es que ella no vuelva a hacerme ningún mal. No se sabe cómo se conseguirá esto, puede que de la noche a la mañana su actitud hacia mí cambie y se vuelva más normal, no digo que se convierta en mi amiga del alma (aunque esto puede llegar a suceder), simplemente dejará de tratarme mal. Tal vez se traslade de departamento y ya no la tenga que ver, o incluso puede que reciba una maravillosa oferta de trabajo en otro lugar y la acepte, así que de este modo también saldrá de mi vida.

Los que trabajan con la Magia Negra, buscarían que esta persona fuera despedida, o sufriera una gran desgracia personal a modo de venganza. Insisto, aquí no encontrareis nunca ese tipo de trabajos. Tal vez, con esta versión del ritual de alejamiento, los efectos sean un tanto más lentos y tenga que repetirse unas cuantas veces, pero lo importante son los resultados y os aseguro que si se hace de forma correcta y, sobre todo, con fe, os sorprenderá lo bien que funciona.

Los materiales que vamos a emplear no son demasiado difíciles de conseguir. 

Utilizaremos: 

1 vela blanca, 3 velas negras, un puñado de pimienta negra en grano, no vale molida, aceite de lavanda, un plato y soportes individuales para las cuatro velas. 

Es aconsejable, no imprescindible, que el ritual se lleve a cabo en la fase menguante de la Luna, pero si no puede ser, no pasa nada, este factor sólo ayuda a potenciar los resultados, no es determinante. Procederemos con los preliminares habituales de cualquier trabajo mágico. Primero tendremos preparados todos los utensilios necesarios, también nos aseguraremos, en el lugar en el que vamos a llevar a cabo el ritual, de conseguir una atmósfera adecuada: luz tenue, ambiente acogedor y que favorezca un estado de relajación y concentración, pedir no ser molestados, desconectar cualquier tipo de teléfono que nos pueda distraer, etc.

Como ya sabéis, a mí me gusta siempre empezar cualquier trabajo mágico pidiendo guía y auxilio a aquellos seres espirituales a los que siempre me encomiendo, pero cada cuál que haga lo que crea oportuno. Empezaremos el trabajo concentrándonos en la imagen de la persona que pretendemos alejar de nosotros. Hemos de estar muy seguros de lo que queremos conseguir y, sobre todo, de que lo podemos conseguir. Empezaremos vistiendo las cuatro velas con el aceite de lavanda, primero la blanca y después las negras. A medida que vestimos cada vela, vamos repitiendo de forma constante :”(el nombre de la persona), me libero de ti” y mentalmente vemos como esa persona sale de nuestra vida. Lo podemos simbolizar como más nos guste, por ejemplo, viendo como esa persona camina hacia una puerta y, una vez que la atraviesa, sabemos que ya no va a volver, o cualquier otra imagen que represente ese alejamiento que buscamos, que cada uno utilice su capacidad imaginativa como crea conveniente.

Una vez hemos vestido las velas procederemos a colocarlas en sus respectivos soportes formando un triángulo equilátero con las negras y en el centro del mismo la blanca. Primero colocaremos la vela blanca, pero antes de introducirla en su soporte meteremos 3 granos de pimienta negra de tal modo que estos quedarán entre el fondo del soporte y el extremo inferior de la vela. Una vez colocada la vela blanca, procederemos a hacer lo mismo con las 3 negras. He incluido un esquema para que se vea de forma clara la disposición de los elementos del ritual y el orden de colocación de los mismos.

En primer lugar la vela blanca y luego haciendo el triángulo, las negras, empezando por la superior, como se ve en el dibujo con el número 1 y siguiendo después el orden de las agujas del reloj. Con cada vela negra se hará lo mismo que hemos hecho con la blanca, introduciremos 3 granos de pimienta negra entre vela y soporte. Después echaremos en el plato un puñado de granos de pimienta negra mientras decimos “(Nombre de la persona) que esta pimienta te aleje de mí”.

Después encenderemos la vela blanca y luego las negras siguiendo el mismo orden que hemos utilizado para la colocación, es decir, primero la que queda por encima de la blanca y luego las otras dos siguiendo el sentido horario. Mientras encendemos las velas vamos recitando una plegaria en la que exponemos nuestra petición, pongo un ejemplo, pero lo mejor es que cada persona utilice sus propias palabras: “Yo, (nuestro nombre) pido a las Entidades Espirituales que apartéis de mí a (nombre de la persona) ya que me ha perjudicado y vive de espaldas a las Leyes. Os pido que si (nombre de la persona) no ha de marcharse, a partir de ahora cambie su actitud hacia mí y mejore la convivencia”.

Después levantaremos el plato con la pimienta y lo iremos colocando encima de cada una de las velas negras, siguiendo la dirección horaria y empezando por la vela superior (la número 1 del esquema) diciendo: “(Nombre de la persona) que esta pimienta te aleje de mí”. Hay que hacer esto por tres veces, es decir tres recorridos completos partiendo desde la vela superior (la número 1) y siempre en dirección horaria. Después se deposita el plato con la pimienta dentro del triángulo formado por las velas negras, bajo la vela blanca, como podéis ver en el dibujo.

Una vez hecho esto, cerramos el ritual agradeciendo la ayuda prestada y los resultados (siempre hemos de agradecer de antemano, es la mayor prueba de fe), con una oración o frase que consideremos adecuada al caso. Dejaremos que las velas se consuman y cuando se apaguen, los restos de cera se tiran a la basura. La pimienta del plato se arroja lo más cerca de la casa que podamos de la persona molesta.

Si consideramos que la persona a la que vamos a hacer el ritual nos ha hecho mucho daño, o pensamos que nuestra fe es un poco escasa, tal vez debamos reforzar los resultados repitiendo el ritual. Esperemos que pase una semana entera para volver a hacerlo. Sigamos los mismos pasos, no es buena idea introducir cambios grandes, es mejor seguir el patrón que hemos creado en el primer ritual. Y, por favor, intentemos no anular los buenos resultados del ritual con pensamientos negativos al respecto. Si hacemos un trabajo mágico para alejar a alguien de nuestra vida y luego no dejamos de recrearnos mental y verbalmente en lo mal que nos trata, las cosas horribles que nos hace, etc., lo único que conseguiremos será neutralizar el ritual y otorgar más poder a la otra persona.

También recomiendo que, cada vez que estemos cerca de esa persona, procuremos no sentir odio ni resentimiento. Si, ya se que es difícil, pero es un sentimiento que solo daña a quien lo emite, al objeto de nuestro odio no le afecta lo más mínimo, repito, no le afecta. Hay quien pensará: “¡Ojalá fuera tan fácil! ¿Cómo puedo no odiar a alguien que me sigue haciendo daño?”. Bueno, yo no he dicho que sea fácil, pero tampoco es imposible. Propongo que, hasta que el ritual surta efecto, cada vez que os crucéis con esa persona, cada vez que os haga algo, digáis mentalmente y con pleno convencimiento: “Ya no tienes poder sobre mí, estás fuera de mi vida”, o alguna frase de similares características; repetirlo muchas veces, hasta que se convierta en una especie de mantra. Eso ayudará a ir desarraigando en vuestra mente la idea de que esa persona tiene el poder de haceros daño. Es todo cuestión de perseverancia.

Un par de apuntes más, aunque ya lo he mencionado en otras ocasiones, no está mal repetirlo de vez en cuando. Las velas se suelen vestir untando un dedo en el aceite y trazando cuatro líneas verticales comenzando desde la base de la vela, es decir, el extremo que se introduce en el soporte, hasta la parte superior de la vela. Recuerdo que, por los tintes que se emplean, las velas negras suelen arder más rápido que las blancas, así que no hay que asustarse ni preocuparse por ello. Y por último, recuerdo que para la Magia las cerillas siempre de madera, por favor.

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